
Sí, a veces sentía placer cuando me daba cuenta de que era su amante y que estaba engañando a su esposa. Sí, tengo que admitirlo. Es decir, no me gustaba mi posición, pero qué bien se sentía ser la elegida. Qué bien saber que no la amaba a ella, qué bien que no tuvieran buen sexo (¿por qué otra razón volvería a mí?).
No hay comentarios:
Publicar un comentario