Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.

jueves, 30 de diciembre de 2010


Sí, a veces sentía placer cuando me daba cuenta de que era su amante y que estaba engañando a su esposa. Sí, tengo que admitirlo. Es decir, no me gustaba mi posición, pero qué bien se sentía ser la elegida. Qué bien saber que no la amaba a ella, qué bien que no tuvieran buen sexo (¿por qué otra razón volvería a mí?).

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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.