El otro día me preguntaste que cuándo me había enamorado de ti. Juro que no supe qué responderte.
Quizás sea porque ni yo misma sé cuando me enamoré de ti.
Tal vez fue cuando te vi por primera vez. Quizás fue ese día en que nuestras manos se tomaron juntas y caminamos por la vida sin preocupaciones. Probablemente fue el día que comimos juntos o el día en que vimos esa película a la cual no le presté atención por verte a ti. Puede ser que haya sido el día que me abriste la puerta de tu auto como todo caballero que eres. O ese día que llovió y me diste tu suéter para que no me mojara aunque eso significó que contrajeras un resfriado. Quizás fue en medio de esa plática sin sentido que mantuvimos muchas veces o cuando me mostraste parte de tu corazón. Quizás fue la primera vez que me dijiste “Te Quiero” o cuando me dijiste que me extrañabas. Tal vez fue ese día que no dijimos nada y solo miramos la vida pasar. Probablemente fue el día que me apoyaste como nadie o el día que me acompañaste a triunfar. Tal vez fue el día que nos dormimos abrazados o el día que me trajiste a casa después de estar juntos toda la tarde. Quizás fue el día en que me tomaste en cuenta para tus asuntos importantes. Tal vez fue cuando quisiste mostrarme el mundo incluso aunque no estaba arreglada y eso no te importó.
Creo que pudo haber sido una de esas veces cuando me enamoré de ti. Puede que cada día me hayas enamorado con tus detalles. Pero lo único que puedo decirte con sinceridad es que me enamoré de ti. No sé cuándo ni cómo, pero sucedió.
El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
sábado, 26 de junio de 2010
viernes, 25 de junio de 2010
Cambios
Hoy hablaremos de los cambios. Siempre dicen que los cambios son buenos, pero no siempre ayudan – tampoco te perjudican – sin embargo muchas veces aunque hagamos cambios por fuera, lo de adentro sigue igual. Puedo cambiar la decoración de nuestra casa, pero eso no implica que olvidaré lo que vivimos en ella. Puedo cambiar mi manera de vestir, más no significa que cambiaré mi forma de pensar. Quizás cambie mi forma de hacer las cosas, pero mi comportamiento seguirá siendo el mismo. Mis gustos pueden cambiar, pero mi esencia sigue siendo la misma.
Muchas personas creen que haciendo cambios exteriores podrán dejar atrás las cosas que no les gustan, las cosas que los decepcionaron, que les hicieron daño… Pero lo que no alcanzan a comprender es que en el interior todo sigue igual. Los pensamientos, ideas, convicciones, recuerdos, sentimientos y valores siguen siendo los mismos que antes de hacer el “cambio”.
Cambiar exteriormente es muy fácil, puedes elegir otra ropa, otros cuadros, otros libros, otras joyas. Sin embargo lo realmente difícil es cambiar por dentro, porque cambiar por dentro es toda una transformación.
Y eso no es para nada sencillo.
Muchas personas creen que haciendo cambios exteriores podrán dejar atrás las cosas que no les gustan, las cosas que los decepcionaron, que les hicieron daño… Pero lo que no alcanzan a comprender es que en el interior todo sigue igual. Los pensamientos, ideas, convicciones, recuerdos, sentimientos y valores siguen siendo los mismos que antes de hacer el “cambio”.
Cambiar exteriormente es muy fácil, puedes elegir otra ropa, otros cuadros, otros libros, otras joyas. Sin embargo lo realmente difícil es cambiar por dentro, porque cambiar por dentro es toda una transformación.
Y eso no es para nada sencillo.
jueves, 24 de junio de 2010
El amor apendeja. Y de qué manera.
Es increíble como una persona puede lastimar tanto tu corazón y a pesar de ello la sigues amando igual – e incluso más- que antes. No importa lo que haga o diga o por el contrario lo que calla y guarda dentro de sí porque sea como sea tu seguirás amándolo día con día como hasta ahora lo has hecho.
Inclusive después de que te confiesa sus sentimientos – que no son precisamente lo que esperabas- o cuando te miente – porque tú sabes cuando lo hace- porque incluso eso se lo perdonas. Incluso le perdonas el hecho de verlo sólo cuando él puede – o quiere- y no eres capaz de negarte.
Hasta a veces llegas a entrar en su juego soberbio donde te cuenta con quién salió, con quien se acostó y a quién ama y que es lo que haces? Lo apoyas, le das consejos y lo animas a seguir adelante.
Pero porque tenemos que llegar a ese grado de masoquismo? Porque a eso amiga, se le llama masoquismo. La respuesta es muy sencilla: Porque estás estúpidamente enamorada y cuando eso sucede todos los males te importan poco.
Como dicen: “El amor apendeja” y de que manera…
Inclusive después de que te confiesa sus sentimientos – que no son precisamente lo que esperabas- o cuando te miente – porque tú sabes cuando lo hace- porque incluso eso se lo perdonas. Incluso le perdonas el hecho de verlo sólo cuando él puede – o quiere- y no eres capaz de negarte.
Hasta a veces llegas a entrar en su juego soberbio donde te cuenta con quién salió, con quien se acostó y a quién ama y que es lo que haces? Lo apoyas, le das consejos y lo animas a seguir adelante.
Pero porque tenemos que llegar a ese grado de masoquismo? Porque a eso amiga, se le llama masoquismo. La respuesta es muy sencilla: Porque estás estúpidamente enamorada y cuando eso sucede todos los males te importan poco.
Como dicen: “El amor apendeja” y de que manera…
miércoles, 23 de junio de 2010
Mentira tras mentira
Aquí vienen las típicas frases que uno dice cuando intenta olvidarse de alguien: “Ya no me interesa”, “Ya ni me acordaba de él”, “Es su vida, que haga lo que quiera”, “Ya no siento nada por él”.
Todos hemos dicho esas frases alguna vez en la vida cuando intentamos sobreponernos a un amor no correspondido, a un amor que no valió la pena, a un amor que ya terminó.
Sin embargo cada vez que las decimos reforzamos una vez más cuanto amamos –aún- a esa persona y sabemos de sobra que realmente sentimos todo lo contrario a lo que dijimos.
Así como también sabemos que entre más queremos olvidarlos, más los recordamos. Simplemente decimos esas frases intentando mentirle a todos – inclusive a nosotras mismas- y ver si después de decirlo podemos sentir exactamente lo que dijimos, pero es imposible hacerlo.
Cuando se ama de verdad no hay palabras que puedan reprimir lo que sentimos.
Todos hemos dicho esas frases alguna vez en la vida cuando intentamos sobreponernos a un amor no correspondido, a un amor que no valió la pena, a un amor que ya terminó.
Sin embargo cada vez que las decimos reforzamos una vez más cuanto amamos –aún- a esa persona y sabemos de sobra que realmente sentimos todo lo contrario a lo que dijimos.
Así como también sabemos que entre más queremos olvidarlos, más los recordamos. Simplemente decimos esas frases intentando mentirle a todos – inclusive a nosotras mismas- y ver si después de decirlo podemos sentir exactamente lo que dijimos, pero es imposible hacerlo.
Cuando se ama de verdad no hay palabras que puedan reprimir lo que sentimos.
Categorías
Creo que en la vida amorosa podemos poner categorías así como lo hacemos con las demás personas que nos rodean a me refiero a categorías como: amigos, compañeros, conocidos, etc. Así pues, creo que en las relaciones de “pareja” podemos poner categorías, están por ejemplo : “El amor de tu vida”, La persona por quien haces absolutamente todo lo que esté a tu alcance – y lo que no, también – con tal de verlo feliz sin importar que eso signifique –en algunos casos – sacrificar tu propia felicidad o bienestar. Luego esta esa “persona querida”, ese ser que te hace sentir muy bien pero que NO amas, con la que has pasado muchas cosas pero a pesar de ello no puedes sentir algo más fuerte que eso. Está también la categoría del “Amigo cariñoso o free”, ese sujeto con el que te diviertes un rato, te das tus buenos besos, arrimones o lo que sea pero que jamás pasa de ahí. Existe también el “tipo del acostón” como bien lo dice la categoría, la relación con este sujeto sólo se basa en el plano sexual, simplemente se llaman para ponerse de acuerdo y tener otra sesión de sexo reconfortante y placentero, pero la relación no va – y jamás irá – más allá del sexo. Está también la categoría de los “gustos” en la que entran todos los tipos que te gustan con los cuales aún no tienes una especie de contacto pero que cuando los ves te mueven absolutamente todo.
Igual falta mencionar a los tipos que te buscan y que te plantean mil situaciones para estar con ellos en las diferentes categorías arriba mencionadas, los que te bajan el cielo, la luna y las estrellas; los que te dicen que te quieren cada minuto del día, los que te buscan cada que se les da su chingada gana y los que de plano te insinúan – o directamente- te dicen que te acuestes con ellos.
Pero siempre, siempre hay categorías para todos los hombres que están a tu alrededor, el verdadero problema es aprender a clasificarlos y no revolver, porque cuando eso sucede, vienen los errores.
Igual falta mencionar a los tipos que te buscan y que te plantean mil situaciones para estar con ellos en las diferentes categorías arriba mencionadas, los que te bajan el cielo, la luna y las estrellas; los que te dicen que te quieren cada minuto del día, los que te buscan cada que se les da su chingada gana y los que de plano te insinúan – o directamente- te dicen que te acuestes con ellos.
Pero siempre, siempre hay categorías para todos los hombres que están a tu alrededor, el verdadero problema es aprender a clasificarlos y no revolver, porque cuando eso sucede, vienen los errores.
martes, 22 de junio de 2010
Conversaciones después de un acostón
Quien dice que cuando se tienen “encuentros casuales” las conversaciones posteriores siempre son incómodas? Quizás si, al principio, al día siguiente después de haber cogido no tienes ni la más puta idea de qué demonios decir porque un: “hola, como va todo?” suena muy estúpido, un “qué haces?” suena incluso peor, ya que –al menos a mi me sucede- no puedes dejar de pensar en ese acostón mientras hablas con él; pero si dejas de hablar un par de días con esa persona, las cosas cambian y puedes dejar de pensar en la cogida y hablar como dos personas civilizadas, como si no hubiera sucedido absolutamente nada, claro está, eso puede hacerse mientras no quieras acostarte con él de nuevo, porque en el momento en que eso pasa, ya valió madres todo. De nuevo comienzas como al principio, a pensar en esa cogida que se dieron y en lo buena que fue y que pasa? Comienzan las insinuaciones, el coqueteo y de nuevo... el acostón. Y volvemos a lo mismo.
Se vuelve un círculo vicioso de cogidas.
Se vuelve un círculo vicioso de cogidas.
lunes, 21 de junio de 2010
Cagarla una y otra vez...
El problema no es cometer un error, el problema viene cuando vuelves a cometer el mismo error una y otra vez. Porque no te basta con haberla cagado en ocasiones anteriores sino que encima tienes que volver a cagarla, pero de que te sirve? No te sirve de nada porque eres tan tonta que vuelves a cagarla una y otra vez como si no hubieras aprendido de los errores pasados.
Como es que estás saliendo de una relación que sabías no era buena, -y lo sabías de sobra- y ahora resulta que vuelves a encontrarte con una persona similar a él – pero al mismo tiempo muy diferente – y comienzas a idealizar, a fantasear, a empezar a cagarla. Porque? Porque volver a ese tipo de situaciones si tienes bien claro que no funcionó? Ahí es donde vuelve ese comportamiento masoquista – nuevamente – a echar a perder la poca tranquilidad que tenías y todo porque? Por un nuevo cabrón que seguramente te dejará igual que antes: Sintiéndote equivocada y estúpida.
Vaya solución.
Como es que estás saliendo de una relación que sabías no era buena, -y lo sabías de sobra- y ahora resulta que vuelves a encontrarte con una persona similar a él – pero al mismo tiempo muy diferente – y comienzas a idealizar, a fantasear, a empezar a cagarla. Porque? Porque volver a ese tipo de situaciones si tienes bien claro que no funcionó? Ahí es donde vuelve ese comportamiento masoquista – nuevamente – a echar a perder la poca tranquilidad que tenías y todo porque? Por un nuevo cabrón que seguramente te dejará igual que antes: Sintiéndote equivocada y estúpida.
Vaya solución.
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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.