El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
martes, 23 de noviembre de 2010
El mejor y el Peor
Hoy comienzo a enterrar todo lo bueno que sentía por ti, también todo lo malo, porque no? Fuiste quien más felicidad logró darme pero también quien más sufrimiento me causó. Gracias por nuestros momentos inolvidables y también por las lágrimas interminables. Fuiste el mejor y el peor. Pero ahora todo eso terminó, enterraré todo lo nuestro para no volver a sufrir y así, si algún día el destino decide cruzar nuestras vidas una vez más, podré mirarte y decirte - Hola, que tal?- y el dolor por fin se irá para dejar paso a la más grande felicidad.
El Final
De acuerdo, llegamos al punto en el que te extraño más que a otra cosa y que necesito verte desesperadamente. Llegó el momento en el que no puedo hacer nada porque todo me recuerda a ti. Cada minuto me pregunto ¿porqué no puedo simplemente dejarlo atrás? Y la respuesta es muy obvia: Porque TE AMO. Y a pesar de haber dicho que esta era nuestra despedida, entre palabras te gritaba que quería que te quedaras, que deseabas que siguieras aquí, que olvidaras todo lo que te había dicho y que las cosas siguieran igual, pero mi corazón también estaba herido y por un momento tomó la decisión de alejarse de ti, aunque sabía que a la larga –y no pasó mucho tiempo – te necesitaría de vuelta, diciendo que me quieres, que me extrañas, que también me necesitas, que quieres verme. Aunque siendo realistas eso jamás sucederá, porque las decisiones fueron tomadas, las palabras se dijeron y no hay marcha atrás. Lo que comienza siempre tiene que terminar. Y a esta historia ya le llegó su caducidad.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Neuronas y Licor
La pregunta que se ha planteado es... ¿Cuánto es lo bastante borracho? y la respuesta es que depende de las neuronas.
Con cada vaso de licor que te tomas acabas con cientos de esas células pero no importa mucho porque tenemos millones...
Primero mueren las de la tristeza, así que estas sonriente. Luego , mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, pero no importa, no importa, porque después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia. Y, por último, las células de los recuerdos... esas son dificiles de matar.
Con cada vaso de licor que te tomas acabas con cientos de esas células pero no importa mucho porque tenemos millones...
Primero mueren las de la tristeza, así que estas sonriente. Luego , mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, pero no importa, no importa, porque después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia. Y, por último, las células de los recuerdos... esas son dificiles de matar.
Esperas estar equivocada. "Cuando hace algo malo lo ignoras, cuando hace algo bueno te conquista de nuevo y pierdes la discusión contigo mismo de que no te conviene."
Verás, yo no me auto flagelo.
Simplemente disfruto queriéndolo. Lo se, es la razón más estúpida del mundo viendo la situación. Pero…piénsalo, nos estamos muriendo. A cada minuto somos más viejos, a cada minuto nuestra vida se marchita. Entonces…. ¿Porqué no disfrutar de su caducidad de la forma más dulce? No me torturo créeme, no lo hago. No sabría como describirlo. Duele, pero es el dolor más lleno de vida que conozco.
Verás, yo no me auto flagelo.
Simplemente disfruto queriéndolo. Lo se, es la razón más estúpida del mundo viendo la situación. Pero…piénsalo, nos estamos muriendo. A cada minuto somos más viejos, a cada minuto nuestra vida se marchita. Entonces…. ¿Porqué no disfrutar de su caducidad de la forma más dulce? No me torturo créeme, no lo hago. No sabría como describirlo. Duele, pero es el dolor más lleno de vida que conozco.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Puertas
Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que “el tiempo todo lo cura” es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
La primera es la puerta del sueño. El sueño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.
La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que “el tiempo todo lo cura” es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.
La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Mentiras

Mentiras. Todo fue una mentira. No te das una idea de lo brillante que eres, o quizá sí. Tejiste cuidadosamente esa telaraña que era hermosa, suave y casi perfecta y como no yo caí en ella como una tonta. Siempre te tuve hasta arriba de todo, eras lo mejor de mi vida, quien siempre estuvo ahí, con quien podía contar, a quién amaba con todo mi ser. Pero hoy me doy cuenta que todas esas palabras hermosas, todos esos gestos de amor, todo ese supuesto cariño que me tenías eran una mentira. Tus besos, tus abrazos, todo fue una mentira. El amor que un día dijiste tenerme también fue parte de la mentira. Qué triste es darte cuenta que sólo jugaste con mi amor, que sólo me utilizaste hasta que quisiste y cuando obtuviste lo que deseabas todo se fue al carajo. Pero así es la vida, ¿no? A veces se gana, a veces se pierde. Y hoy me tocó perder a mí. Pero te felicito porque jugaste estupendamente, tejiste la mayor mentira tan cuidadosamente que todos la creyeron, no solamente yo. Pero gracias por haberme hecho sentir tan bien con todas las mentiras. A pesar de todo no te guardo ningún rencor, al contrario, te deseo lo mejor. Maldito mentiroso.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Que seas feliz, feliz, feliz es todo lo que pido en nuestra despedida, no pudo ser, después de haberte amado tanto, por todas esas cosas tan absurdas de la vida.
Siempre podrás contar conmigo, no importa donde estés, al fin que ya lo ves quedamos como amigos y en vez de despedirnos con reproches y con llanto, yo que te quise tanto quiero que seas feliz, feliz, feliz.
Siempre podrás contar conmigo, no importa donde estés, al fin que ya lo ves quedamos como amigos y en vez de despedirnos con reproches y con llanto, yo que te quise tanto quiero que seas feliz, feliz, feliz.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Memorias de ti
Mi mente aún recuerda con total nitidez el momento de nuestro primer beso, jamás imaginé que sucedería, pero pasó. Recuerdo los momentos previos de plática, de silencios, de abrazos que demostraban todo el amor que había y después, no supe cómo ni cuándo, nuestros rostros estaban a escasos centímetros uno del otro, comenzaste a darme pequeños y tiernos besos en la frente, en la nariz, en mis mejillas, entones te detuviste y dudaste un par de segundos y después besaste con tanta ternura mis labios, y yo te correspondí. -No imaginas las ganas que tenía de besarte desde hacía tanto tiempo – Y después esa plática donde confesamos nuestros sentimientos, nuestros miedos y nuestras pasiones. Y luego todo pasó a ser mágico, el tiempo se alteró para dejarnos disfrutar del momento donde sólo teníamos cabida tú, yo y el amor que habíamos reprimido durante largo tiempo. Aún recuerdo tu manera de abrazarme, como si quieras retenerme a tu lado por siempre y esa forma en que me acariciabas tiernamente la espalda. –Siempre me ha parecido increíble la forma en que nuestros cuerpos se amoldan perfectamente uno al otro – Recuerdo tus manos –que me fascinan – recorriéndome amablemente y tu respiración aturdiendo mi mente. Al principio tenía miedo, miedo de lo que pasaría, miedo a tantas cosas, pero tu alejaste todo sentimiento de pesar de mi mente y sólo quedaba la alegría de saberme tuya. Ahora guardo en mi pequeño baúl de los recuerdos todo lo que tiene que ver contigo para sellarlo cuidadosamente y atarlo junto a mi corazón para que no se me olvide jamás que fuiste, eres y seguirás siendo el amor de mi vida.
sábado, 6 de noviembre de 2010

Pasé el resto de la mañana pensando en las musarañas. Resultaba dificil creer en sus palabras y que la forma en que miraba no fueran fruto de mi imaginación. Tal vez sólo fuese un sueño muy convincente que confundía con la realidad. Eso parecía más probable que el que yo le atrajera de veras a cualquier nivel.
martes, 2 de noviembre de 2010

Hoy me siento como una niña pequeña en espera de poder abrir un regalo, el cual solamente puede ver, tocar, pero nada más allá de eso porque la envoltura se lo impide. Un precioso regalo que desea abrir fervientemente y por el cual espera el tiempo necesario para tenerlo en sus manos, pero conforme pasa el tiempo, ella se va acostumbrando a tenerlo solamente por fuera y se siente a gusto de esa forma, comienza a sentirse cómoda, aunque quisiera abrirlo y explorarlo más a fondo, entiende que debe aguardar y un día, quizás ese regalo le sea abierto. Sin embargo, un día, sin previo aviso, tiene frente a ella el regalo desenvuelto, finalmente es libre para poder hacer lo que quiera con él pero no sabe cómo actuar. Por un lado desea jugar y experimentar todo lo que soñó, pero por otro lado se había acostumbrado tanto al hecho de tenerlo envuelto que no tiene idea de qué hacer frente a lo desconocido. Comienza a explorarlo y le agrada, pero la incomodidad es más fuerte que el hecho de estar disfrutando del juguete que tanto soñó y una parte de ella desearía regresarlo a la caja y hacer como que nada pasó pero no puede hacerlo ya que una vez desenvuelto el juguete, jamás puede ser el mismo. Así me siento hoy y sé que no es una buena metáfora, pero fue la manera más sencilla de explicarlo.
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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.
