
Estaba lloviendo, todos corrían rápidamente a protegerse de la lluvia, los locales estaban abarrotados, yo caminaba tranquilamente por la calle y entonces te vi... caminabas a paso lento al igual que yo, disfrutando del roce de la lluvia por tu cuerpo mientras los demás se apresuraban a alejarse de ahí, estabas tan hermoso, no había fracción de ti que no me gustara, tus ojos cafés resplandeciendo bajo la lluvia, esos hermoso labios que invitaban a saborearlos en ese instante, tu cabello, escurriendo por el agua pero increíblemente perfecto, tu forma de caminar que hipnotizaba a quien volteara a verte, esa ropa tan particular que no se le vería bien a nadie que no fueras tu, continuabas con tu lento andar, cuando de pronto tus ojos se cruzaron con los míos y algo estalló... La lluvia, la gente, los autos, todo desapareció; solamente estábamos tu y yo en el mundo, nadie más; me sonreíste y te acercaste a mí y lo siguiente que supe fue que tus labios rozaban los míos y comenzaban a besarlos con ansiedad, como si ese fuera el último momento para saborearlos, tus manos agarraban mi cabeza y la acercaban más y más a ti con insistencia, mis brazos rodeaban tu cintura y te apretaban más a mí, la lluvia mojaba nuestros rostros mientras nos empapábamos de romance y pasión y entonces los besos cesaron, nos desprendimos poco a poco de ese momento de amor y entonces volviste a sonreírme, tu mano rozó la mía y continuaste tu camino. Ahora me pregunto si es que volveré a verte algún día o simplemente desaparecerás y sólo quedará el recuerdo de nuestro breve encuentro bajo la lluvia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario