Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.

lunes, 18 de octubre de 2010


El viento continuaba soplando fuertemente, los minutos pasaban y ella seguía pensando en él como lo hacía todos los días de su vida. Poco a poco la lluvia hizo acto de presencia, pero ella seguía sentada ahí, en su lugar, no tenía intenciones de moverse a pesar de que sabía que podría contraer un resfriado, poco le importaba, sólo le importaba él, su mundo era él, no vivía más que por él, pero él no estaba ahí.

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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.