
El viento continuaba soplando fuertemente, los minutos pasaban y ella seguía pensando en él como lo hacía todos los días de su vida. Poco a poco la lluvia hizo acto de presencia, pero ella seguía sentada ahí, en su lugar, no tenía intenciones de moverse a pesar de que sabía que podría contraer un resfriado, poco le importaba, sólo le importaba él, su mundo era él, no vivía más que por él, pero él no estaba ahí.
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