Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.

miércoles, 20 de octubre de 2010


Tú quieres un hombre que te acompañe hasta la playa tapándote los ojos con la mano solo para que puedas descubrir la sensación de la arena bajo tus pies, un hombre que te despierte al amanecer ansioso por hablar contigo, y que se muera de ganas por saber que dirás.

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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.