Quiero que me perdones por pensarte sin tu permiso. Perdóname por quererte poco a poco sin haberlo planeado. Perdóname por ser verdaderamente yo cuando estás tú. Perdóname por hablar de ti a cada instante. Perdóname por sonreír como una tonta ilusa sólo por oír tu nombre. Perdóname porque de mis labios salen sólo palabras por miedo a que salgan besos llenos de deseo. Perdóname por enamorarme a cada instante un poquito más de ti.
El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
sábado, 1 de enero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario