Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.

sábado, 1 de enero de 2011


Tus labios pedían permiso a los míos para poder ser besados, ahí en un lugar donde no había nadie, sólo tu, yo, y las canciones de amor que curiosamente sonaban en ese mismo momento en la radio. Tus manos buscaban las mías, las dejabas, recorrías mi cuerpo con tus caricias, tu boca sobre mi cuello erizandome hasta el último pelo de mi cuerpo, después nuestras manos volvían a encontrarse, y así pasaron horas, jugando a ese juego. Lo más triste fue cuando tuve que despedirme de ti, pero no sabes lo que me gusta despertarme y ver un mensaje tuyo que no dice nada pero para mí lo dice todo.

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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.