Quien dice que cuando se tienen “encuentros casuales” las conversaciones posteriores siempre son incómodas? Quizás si, al principio, al día siguiente después de haber cogido no tienes ni la más puta idea de qué demonios decir porque un: “hola, como va todo?” suena muy estúpido, un “qué haces?” suena incluso peor, ya que –al menos a mi me sucede- no puedes dejar de pensar en ese acostón mientras hablas con él; pero si dejas de hablar un par de días con esa persona, las cosas cambian y puedes dejar de pensar en la cogida y hablar como dos personas civilizadas, como si no hubiera sucedido absolutamente nada, claro está, eso puede hacerse mientras no quieras acostarte con él de nuevo, porque en el momento en que eso pasa, ya valió madres todo. De nuevo comienzas como al principio, a pensar en esa cogida que se dieron y en lo buena que fue y que pasa? Comienzan las insinuaciones, el coqueteo y de nuevo... el acostón. Y volvemos a lo mismo.
Se vuelve un círculo vicioso de cogidas.
El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
martes, 22 de junio de 2010
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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.
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