El problema no es cometer un error, el problema viene cuando vuelves a cometer el mismo error una y otra vez. Porque no te basta con haberla cagado en ocasiones anteriores sino que encima tienes que volver a cagarla, pero de que te sirve? No te sirve de nada porque eres tan tonta que vuelves a cagarla una y otra vez como si no hubieras aprendido de los errores pasados.
Como es que estás saliendo de una relación que sabías no era buena, -y lo sabías de sobra- y ahora resulta que vuelves a encontrarte con una persona similar a él – pero al mismo tiempo muy diferente – y comienzas a idealizar, a fantasear, a empezar a cagarla. Porque? Porque volver a ese tipo de situaciones si tienes bien claro que no funcionó? Ahí es donde vuelve ese comportamiento masoquista – nuevamente – a echar a perder la poca tranquilidad que tenías y todo porque? Por un nuevo cabrón que seguramente te dejará igual que antes: Sintiéndote equivocada y estúpida.
Vaya solución.
El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
lunes, 21 de junio de 2010
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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.
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