Creo que en la vida amorosa podemos poner categorías así como lo hacemos con las demás personas que nos rodean a me refiero a categorías como: amigos, compañeros, conocidos, etc. Así pues, creo que en las relaciones de “pareja” podemos poner categorías, están por ejemplo : “El amor de tu vida”, La persona por quien haces absolutamente todo lo que esté a tu alcance – y lo que no, también – con tal de verlo feliz sin importar que eso signifique –en algunos casos – sacrificar tu propia felicidad o bienestar. Luego esta esa “persona querida”, ese ser que te hace sentir muy bien pero que NO amas, con la que has pasado muchas cosas pero a pesar de ello no puedes sentir algo más fuerte que eso. Está también la categoría del “Amigo cariñoso o free”, ese sujeto con el que te diviertes un rato, te das tus buenos besos, arrimones o lo que sea pero que jamás pasa de ahí. Existe también el “tipo del acostón” como bien lo dice la categoría, la relación con este sujeto sólo se basa en el plano sexual, simplemente se llaman para ponerse de acuerdo y tener otra sesión de sexo reconfortante y placentero, pero la relación no va – y jamás irá – más allá del sexo. Está también la categoría de los “gustos” en la que entran todos los tipos que te gustan con los cuales aún no tienes una especie de contacto pero que cuando los ves te mueven absolutamente todo.
Igual falta mencionar a los tipos que te buscan y que te plantean mil situaciones para estar con ellos en las diferentes categorías arriba mencionadas, los que te bajan el cielo, la luna y las estrellas; los que te dicen que te quieren cada minuto del día, los que te buscan cada que se les da su chingada gana y los que de plano te insinúan – o directamente- te dicen que te acuestes con ellos.
Pero siempre, siempre hay categorías para todos los hombres que están a tu alrededor, el verdadero problema es aprender a clasificarlos y no revolver, porque cuando eso sucede, vienen los errores.
El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
miércoles, 23 de junio de 2010
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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.
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