Aquí vienen las típicas frases que uno dice cuando intenta olvidarse de alguien: “Ya no me interesa”, “Ya ni me acordaba de él”, “Es su vida, que haga lo que quiera”, “Ya no siento nada por él”.
Todos hemos dicho esas frases alguna vez en la vida cuando intentamos sobreponernos a un amor no correspondido, a un amor que no valió la pena, a un amor que ya terminó.
Sin embargo cada vez que las decimos reforzamos una vez más cuanto amamos –aún- a esa persona y sabemos de sobra que realmente sentimos todo lo contrario a lo que dijimos.
Así como también sabemos que entre más queremos olvidarlos, más los recordamos. Simplemente decimos esas frases intentando mentirle a todos – inclusive a nosotras mismas- y ver si después de decirlo podemos sentir exactamente lo que dijimos, pero es imposible hacerlo.
Cuando se ama de verdad no hay palabras que puedan reprimir lo que sentimos.
El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
miércoles, 23 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario