
Mentiras. Todo fue una mentira. No te das una idea de lo brillante que eres, o quizá sí. Tejiste cuidadosamente esa telaraña que era hermosa, suave y casi perfecta y como no yo caí en ella como una tonta. Siempre te tuve hasta arriba de todo, eras lo mejor de mi vida, quien siempre estuvo ahí, con quien podía contar, a quién amaba con todo mi ser. Pero hoy me doy cuenta que todas esas palabras hermosas, todos esos gestos de amor, todo ese supuesto cariño que me tenías eran una mentira. Tus besos, tus abrazos, todo fue una mentira. El amor que un día dijiste tenerme también fue parte de la mentira. Qué triste es darte cuenta que sólo jugaste con mi amor, que sólo me utilizaste hasta que quisiste y cuando obtuviste lo que deseabas todo se fue al carajo. Pero así es la vida, ¿no? A veces se gana, a veces se pierde. Y hoy me tocó perder a mí. Pero te felicito porque jugaste estupendamente, tejiste la mayor mentira tan cuidadosamente que todos la creyeron, no solamente yo. Pero gracias por haberme hecho sentir tan bien con todas las mentiras. A pesar de todo no te guardo ningún rencor, al contrario, te deseo lo mejor. Maldito mentiroso.
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