Que seas feliz, feliz, feliz es todo lo que pido en nuestra despedida, no pudo ser, después de haberte amado tanto, por todas esas cosas tan absurdas de la vida.
Siempre podrás contar conmigo, no importa donde estés, al fin que ya lo ves quedamos como amigos y en vez de despedirnos con reproches y con llanto, yo que te quise tanto quiero que seas feliz, feliz, feliz.
El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
domingo, 14 de noviembre de 2010
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Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.
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