No hay certezas cuando se trata de sueños, algunos se logran, pero otros tantos chisporrotean y mueren. Cuando eso sucede es tentador preguntarse porque uno ha soñado en la vida...
El papel es prudente. El papel no te es infiel, no te caga, te deja ser. No te pone cara de circunstancia, aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver como los murciélagos duermen en el tapa rollo de tu ventana. Escribir era también comunicar, aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor, mi felicidad o mi disconformidad.
Manténganse locos, pero comportándose como personas normales. Corran el riesgo de ser diferentes, pero aprendan a hacerlo sin llamar la atención.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ella cada día lo consideraría un milagro, lo cual no deja de ser así, si se consideran todas las probabilidades de que sucedan cosas inesperadas en cada segundo de nuestra fragil existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario